Marea roja en el golfo de Nicoya: conozca las zonas con restricción de moluscos, los riesgos para la salud y las recomendaciones de Senasa.
PUNTARENAS, COSTA RICA — El Senasa amplió las restricciones por marea roja en el golfo de Nicoya. La medida afecta moluscos de dos franjas costeras y busca prevenir intoxicaciones por toxinas marinas.
El Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) amplió las restricciones sanitarias que afectan la extracción, comercialización y consumo de moluscos bivalvos procedentes de sectores del golfo de Nicoya. La decisión responde al riesgo de contaminación por toxinas marinas relacionadas con el fenómeno conocido como marea roja.
La ampliación fue comunicada el viernes 6 de noviembre de 2026 y comprende zonas de ambas costas del golfo. Entre los productos afectados se encuentran las ostras, los mejillones, las pianguas y otros moluscos bivalvos.
La medida fue establecida mediante la resolución SENASA-DG-R00032-2026, con fundamento en recomendaciones técnicas de la Comisión para la Vigilancia Epidemiológica de la Marea Roja, en la que participa el Laboratorio de Fitoplancton Marino de la Universidad Nacional (UNA).
La prioridad sanitaria es evitar que lleguen a los consumidores organismos capaces de acumular toxinas que no se detectan mediante una inspección visual ordinaria.
¿Cuáles zonas del golfo de Nicoya están restringidas?
La ampliación identifica dos franjas costeras de especial interés para quienes extraen, distribuyen, venden o consumen moluscos.
1. Costa occidental: de Playa Blanca a Punta Curú.
La restricción comprende los moluscos procedentes del sector entre Playa Blanca y Punta Curú. La documentación sanitaria inicial también identifica puntos de referencia frente a Isla Pan de Azúcar e Isla Alcatraz, además de islas adyacentes.
2. Sector oriental: del río Jesús María a Punta Morales.
La otra franja señalada se extiende desde la desembocadura del río Jesús María hasta el muelle azucarero de Punta Morales.
En ambas zonas, los moluscos bivalvos comprendidos en la medida no deben comercializarse ni destinarse al consumo humano mientras permanezcan las restricciones.
Es importante distinguir estos límites de una prohibición general sobre todos los alimentos marinos del golfo. La disposición comunicada se refiere específicamente a los moluscos bivalvos de las áreas reguladas, sin establecer una prohibición universal para todos los peces y crustáceos.
No obstante, la existencia de sectores delimitados tampoco garantiza automáticamente la inocuidad de moluscos procedentes de otros puntos. La trazabilidad y las disposiciones sanitarias actualizadas siguen siendo fundamentales.
¿Qué moluscos deben evitar los consumidores?
Los organismos mencionados expresamente en las comunicaciones sanitarias incluyen ostras, mejillones y pianguas. También se contemplan otros moluscos bivalvos sujetos a las restricciones correspondientes.
Estos animales poseen dos valvas o conchas y obtienen su alimento mediante la filtración de agua.
Durante ese proceso pueden incorporar microalgas capaces de producir toxinas, que posteriormente se acumulan en sus tejidos.
El problema sanitario se presenta cuando una persona consume moluscos con concentraciones peligrosas de esas sustancias.
Por eso, el riesgo no depende únicamente de que el producto parezca fresco o de que se haya mantenido refrigerado. Un molusco puede conservar su apariencia habitual y contener toxinas perjudiciales.
Quienes compren mariscos deben prestar especial atención al lugar de extracción, principalmente cuando se trate de productos ofrecidos directamente por recolectores o mediante canales comerciales cuya procedencia no pueda comprobarse.
Cocinar los moluscos no elimina necesariamente las toxinas
Uno de los aspectos más importantes de esta alerta es que los métodos habituales de preparación no garantizan la eliminación del peligro.
Especialistas de la Universidad Nacional explicaron que determinadas toxinas asociadas con las floraciones de microalgas resisten temperaturas elevadas y ambientes ácidos.
Esto significa que hervir, freír o cocinar los moluscos no necesariamente los vuelve seguros si contienen esas sustancias.
La utilización de limón tampoco representa una garantía de inocuidad.
Asimismo, la apariencia, el olor y el sabor no permiten descartar la presencia de toxinas marinas.
Entre las sustancias que pueden producir ciertas microalgas se encuentran toxinas paralizantes, diarreicas, amnésicas y neurotóxicas. Sus efectos varían según el compuesto, la cantidad ingerida y las circunstancias de exposición.
Las intoxicaciones pueden provocar alteraciones digestivas y neurológicas. En los casos graves asociados con toxinas paralizantes existe riesgo de complicaciones potencialmente mortales.
Por lo tanto, la principal medida preventiva consiste en evitar consumir moluscos procedentes de las zonas restringidas, independientemente de cómo se preparen.
Si una persona presenta síntomas después de ingerir estos productos, debe buscar atención médica inmediata e informar al personal de salud sobre el alimento consumido.
Las restricciones comenzaron en junio y se ampliaron progresivamente
La situación sanitaria no comenzó con el anuncio de noviembre.
Según la Universidad Nacional, las restricciones se mantienen desde el 12 de junio de 2026, aunque su extensión territorial ha cambiado de acuerdo con los resultados de los análisis practicados a moluscos del golfo.
Las primeras disposiciones incluyeron la granja ostrícola Ostra Rica, ubicada en Punta Cuchillo de Paquera, y las instalaciones de la Asociación de Acuicultores Marinos (ACUAMAR), en Isla Cedros.
También se restringieron sitios de extracción de la costa occidental entre Playa Blanca y Punta Curú, incluidas islas adyacentes.
Posteriormente, las medidas se extendieron hacia la costa oriental, primero entre las desembocaduras de los ríos Barranca y Jesús María y, después, hasta el estero de Pelusa.
La ampliación comunicada en noviembre responde a esa evolución del monitoreo sanitario.
Esto permite comprender que la marea roja no constituye necesariamente un episodio uniforme en todo el golfo. La presencia y concentración de toxinas pueden variar entre localidades, por lo que las autoridades ajustan las medidas según los hallazgos técnicos.
¿Qué relación tiene la marea roja con el fenómeno de El Niño?
Los investigadores de la Universidad Nacional consideran posible que el fenómeno de El Niño haya contribuido a generar condiciones favorables para el desarrollo de determinadas microalgas.
El calentamiento del agua y los cambios en la distribución vertical de sus capas pueden influir en el comportamiento de esos microorganismos.
Entre las especies identificadas en el golfo de Nicoya destaca Pyrodinium bahamense, relacionada con la producción de toxinas paralizantes.
Esta especie tiene una fase de reposo durante la cual puede permanecer en los sedimentos marinos. Determinados procesos asociados con las corrientes, las mareas y los vientos pueden favorecer su reincorporación a la columna de agua.
Sin embargo, los científicos advierten que todavía deben estudiarse las interacciones entre estos factores para comprender mejor las causas y la dinámica de las floraciones nocivas.
Por consiguiente, no es correcto atribuir de manera definitiva el episodio actual únicamente a El Niño.
La investigación de estos fenómenos requiere seguimiento de las condiciones oceanográficas, identificación de las especies presentes y análisis de las toxinas en los organismos marinos.
Recomendaciones para compradores, pescaderías y restaurantes
La restricción también implica responsabilidades para los establecimientos que comercializan productos del mar.
Los restaurantes, hoteles, pescaderías y distribuidores deben comprobar la procedencia de los moluscos y evitar adquirir productos extraídos de sectores sometidos a prohibiciones sanitarias.
Para los consumidores, resulta recomendable solicitar información sobre el origen de los mariscos antes de comprarlos.
Cuando no exista información confiable sobre la zona de extracción, lo prudente es abstenerse de consumir el producto hasta que pueda comprobarse su procedencia y su cumplimiento de las disposiciones sanitarias.
Las personas dedicadas a la extracción deben respetar los límites establecidos en las resoluciones correspondientes. La venta informal o el traslado de productos hacia otras localidades no elimina el riesgo que representan las toxinas.
La vigilancia también beneficia a quienes trabajan legalmente en el sector, pues permite distinguir las áreas sujetas a restricciones y reducir la exposición de la población a alimentos potencialmente peligrosos.
¿Cuándo podrán levantarse las restricciones?
Las comunicaciones del 6 de noviembre no establecen una fecha definitiva para normalizar la extracción y comercialización en las zonas afectadas.
Senasa ha indicado que las restricciones sanitarias dependen de los resultados de laboratorio que permitan confirmar la ausencia de toxinas marinas en los productos analizados.
La vigilancia corresponde a las autoridades sanitarias, con apoyo de especialistas e instituciones que participan en el seguimiento de las floraciones algales nocivas.
Mientras no se anuncie oficialmente un cambio, las personas dedicadas a la extracción y los establecimientos comerciales deben respetar las disposiciones aplicables.
Para la población, el mensaje preventivo es concreto: los moluscos procedentes de áreas restringidas no deben consumirse, incluso cuando parezcan frescos o hayan sido sometidos a cocción.
La prevención, la información sobre el origen del producto y el seguimiento de los avisos oficiales continúan siendo las principales herramientas para reducir el riesgo de intoxicaciones por marea roja en el golfo de Nicoya.

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