Sacerdote Patricio Sánchez murió en Guayaquil al caerle una cruz durante una misa. La Arquidiócesis confirmó el caso; investigan las causas.
GUAYAQUIL, ECUADOR — El sacerdote Patricio Sánchez Molinari falleció tras sufrir el impacto de una cruz que cayó durante una misa transmitida en vivo el 17 de octubre. Se ignora por qué se desprendió.
La comunidad católica de Guayaquil atraviesa días de duelo por la muerte de Patricio Alfredo Sánchez Molinari, párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, quien falleció el sábado 17 de octubre de 2026 en un accidente ocurrido mientras presidía una celebración religiosa.
Una cruz de madera instalada detrás del altar se desprendió de su posición y golpeó al sacerdote. El incidente quedó registrado en la transmisión de la ceremonia, que se difundía por plataformas digitales.
La caída provocó una reacción inmediata de los asistentes, quienes intentaron socorrer al religioso mientras se solicitaba ayuda médica. La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó posteriormente su fallecimiento.
El hecho abrió interrogantes sobre las condiciones de instalación de la estructura, aunque hasta el momento no se ha divulgado una conclusión técnica oficial que permita establecer por qué ocurrió el desprendimiento.
Una celebración religiosa interrumpida por el accidente
La tragedia ocurrió en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, situada en el sector centro-sur de Guayaquil, en las inmediaciones de las calles José Mascote, Calicuchima y Maldonado.
El sacerdote se encontraba desarrollando la celebración cuando la cruz que permanecía instalada en la parte posterior del altar cayó repentinamente sobre él.
La grabación de la misa documentó el instante del accidente y la reacción de quienes participaban en la ceremonia. Varias personas se acercaron para ayudarlo, mientras otras solicitaban asistencia.
Las imágenes comenzaron a circular en redes sociales y dieron a conocer lo sucedido más allá de Ecuador. Sin embargo, la existencia del video no permite determinar por sí sola las circunstancias técnicas que ocasionaron la caída.
Tampoco establece con precisión el estado de los elementos de anclaje, el historial de mantenimiento de la cruz o las condiciones de la pared donde estaba colocada.
La Arquidiócesis confirma la muerte del párroco
La Arquidiócesis de Guayaquil comunicó oficialmente el fallecimiento de Patricio Alfredo Sánchez Molinari y expresó su pesar a la familia, a sus compañeros religiosos y a la comunidad parroquial.
La institución identificó al sacerdote como integrante de la Congregación del Santísimo Redentor, comunidad católica conocida como los redentoristas.
En su pronunciamiento también invitó a los fieles a acompañar espiritualmente a quienes enfrentan la pérdida y a elevar oraciones por el descanso del religioso.
Respecto de las condiciones de los templos, la Arquidiócesis explicó que las parroquias realizan labores de mantenimiento en coordinación con un departamento técnico, bajo las disposiciones municipales correspondientes.
Esa declaración describe el procedimiento general de mantenimiento, pero no constituye una explicación de la falla registrada en la iglesia Perpetuo Socorro.
La información disponible no permite atribuir el accidente a una instalación defectuosa, deterioro estructural, falta de mantenimiento u otra causa específica.
Patricio Sánchez había desarrollado su labor pastoral en varias comunidades
Patricio Alfredo Sánchez Molinari nació en Cuenca, Ecuador, en 1973 y tenía 53 años al momento de su fallecimiento.
Su trayectoria estuvo vinculada con la Congregación del Santísimo Redentor, una comunidad religiosa católica fundada en 1732 y dedicada especialmente a la evangelización y al acompañamiento pastoral.
Antes de desempeñarse como párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ejerció parte de su ministerio en Vinces, provincia ecuatoriana de Los Ríos.
Su trabajo religioso había establecido vínculos con diferentes comunidades que, después del accidente, expresaron mensajes de solidaridad y reconocimiento a su labor.
Un detalle especialmente doloroso para sus allegados es que el religioso había conmemorado su aniversario sacerdotal el 16 de octubre, apenas un día antes de su muerte.
La cercanía de ambas fechas adquirió relevancia entre quienes recordaron su dedicación a la vida pastoral y a las celebraciones religiosas de su parroquia.
Feligreses regresaron al templo para despedirlo
La conmoción provocada por el accidente tuvo una respuesta visible durante el domingo 18 de octubre, cuando numerosos creyentes acudieron a la iglesia para participar en ceremonias de oración y rendir homenaje al sacerdote.
En la celebración religiosa de la mañana, los asistentes recordaron su trabajo pastoral y acompañaron a la comunidad redentorista.
Posteriormente, la Arquidiócesis de Guayaquil y la Congregación del Santísimo Redentor convocaron a una eucaristía conmemorativa a las 21:00 horas.
La ceremonia nocturna reunió nuevamente a feligreses en el templo donde había ocurrido el accidente. El encuentro permitió que la comunidad expresara su dolor y acompañara a los religiosos vinculados con la parroquia.
Las muestras de afecto reflejaron la relación que el sacerdote había construido con los creyentes durante su ministerio.
Qué se sabe sobre las causas de la caída de la cruz
La principal interrogante permanece sin respuesta definitiva: ¿qué provocó que la estructura se desprendiera durante la misa?
Las imágenes difundidas muestran la caída, pero no ofrecen elementos suficientes para identificar una falla concreta.
Para establecer técnicamente el origen de un desprendimiento de estas características sería necesario examinar aspectos como los soportes utilizados, los puntos de fijación, las características de la pared y las condiciones físicas de la estructura.
También podría resultar relevante conocer si existieron intervenciones recientes, trabajos de reparación o inspecciones de mantenimiento. Estos son aspectos que podrían examinarse en una evaluación especializada, no hallazgos confirmados de este accidente.
Por esa razón, atribuir lo sucedido a negligencia o incumplimientos sin un informe técnico sería prematuro.
Hasta la información disponible el 19 de octubre no se había identificado públicamente una causa técnica definitiva.
El caso plantea preguntas sobre la seguridad de los elementos suspendidos
La tragedia también pone atención en un aspecto de seguridad que no se limita a los edificios religiosos: la necesidad de que los elementos pesados instalados sobre espacios de circulación o reunión permanezcan sujetos mediante sistemas apropiados.
En términos generales, las inspecciones preventivas de estructuras suspendidas pueden considerar el estado de los materiales, las conexiones, los soportes y los cambios producidos por el paso del tiempo.
No obstante, esas consideraciones no permiten concluir que alguno de esos factores provocara el accidente de Guayaquil.
Cualquier determinación sobre eventuales responsabilidades deberá basarse en documentación verificable y en los resultados de las revisiones correspondientes.
Mientras se espera una explicación oficial, la comunidad religiosa continúa recordando a Patricio Sánchez Molinari por su vida sacerdotal y su servicio a los fieles.
El accidente dejó una pérdida profundamente sentida y una pregunta todavía pendiente: cómo llegó a desprenderse la cruz que formaba parte del altar donde el sacerdote celebraba su última misa.

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