El Niño en Costa Rica afecta a 32 ASADAS y provoca racionamientos en 74 comunidades. Conozca el impacto en el agua, la ganadería y la pesca.
NICOYA, COSTA RICA — El Niño reduce los caudales y obliga a racionar agua en 23 acueductos rurales de Guanacaste. El problema alcanza a 74 comunidades de tres provincias y afecta las actividades productivas.
El fenómeno de El Niño está generando condiciones climáticas desiguales en Costa Rica. Mientras las comunidades del Pacífico enfrentan una reducción de las precipitaciones y dificultades para mantener sus fuentes de agua, sectores del Caribe y de la zona norte registran lluvias superiores a lo habitual, con consecuencias para las actividades productivas.
Los efectos ya alcanzan a los acueductos comunales. En Guanacaste, 23 sistemas rurales aplican racionamientos ante la disminución de los caudales. La situación también se extiende a Puntarenas y Alajuela, donde otros operadores reportan problemas de abastecimiento.
El 22 de septiembre, la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunales (Conaflu) informó que 32 asociaciones administradoras de acueductos y alcantarillados comunales (ASADAS) aplicaban restricciones. Sus reportes abarcan aproximadamente 6.525 servicios de agua distribuidos en 74 comunidades de las tres provincias.
El panorama también preocupa a productores agrícolas, ganaderos y pescadores. La escasez de agua dificulta el crecimiento de los pastos y modifica las condiciones de producción, mientras que el exceso de precipitaciones en otras regiones afecta los terrenos y puede complicar las labores cotidianas.
De Guanacaste a Alajuela: 32 ASADAS reportan racionamientos
La disminución del agua disponible representa un desafío para los sistemas comunales que dependen de pozos, nacientes y captaciones superficiales.
Según los datos de Conaflu divulgados el 22 de septiembre, las afectaciones se concentran en 11 cantones: Nicoya, Santa Cruz, Hojancha, Nandayure, Abangares, Cañas, Tilarán, Carrillo, Puntarenas, Orotina y San Ramón.
La información permite dimensionar un problema que supera las comunidades de Guanacaste. Aunque esa provincia concentra una parte importante de los reportes, también existen restricciones en sectores del Pacífico Central y del occidente de Alajuela.
Uno de los casos documentados corresponde a Moracia de Nicoya, donde los pozos profundos que abastecen a la comunidad han experimentado una reducción de caudal.
Jeffry Pérez Hernández, vicepresidente de la ASADA local, informó que uno de los pozos llegó a secarse y que parte de la población dispone de agua potable durante apenas tres o cuatro horas al día.
Estas condiciones han obligado a buscar apoyo para que los habitantes puedan almacenar agua mientras permanecen las restricciones.
La reducción del caudal no necesariamente ocurre de manera uniforme. Dos comunidades cercanas pueden enfrentar situaciones diferentes dependiendo de la fuente que utilizan, su capacidad de almacenamiento, el consumo y las características de sus redes de distribución.
Por eso, los datos nacionales no permiten establecer un horario único de racionamiento para todas las localidades afectadas. Las personas deben consultar las comunicaciones de su operador para conocer los periodos efectivos de suministro.
Tampoco debe confundirse la cantidad de servicios afectados con el número de habitantes. Un servicio puede corresponder a una vivienda, un establecimiento comercial u otro tipo de conexión, por lo que la cifra de 6.525 no representa directamente la cantidad de personas que experimentan restricciones.
El déficit de lluvias llega al 37% y contrasta con el Caribe
El comportamiento de las precipitaciones ayuda a explicar por qué El Niño está generando problemas distintos dentro del territorio nacional.
De acuerdo con registros meteorológicos citados por La Nación el 24 de septiembre, algunas regiones del Pacífico y del Valle Central presentan déficits de lluvia de hasta un 37%. En contraste, sectores del Caribe y la zona norte contabilizan excesos de hasta un 42%.
Estas cifras describen diferencias respecto de los valores de referencia utilizados en los registros climáticos; no significan que todo el Pacífico tenga exactamente el mismo déficit ni que el exceso se presente con idéntica intensidad en todas las localidades del Caribe.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) declaró una sequía meteorológica para la vertiente del Pacífico, el Valle Central y la zona norte occidental.
La sequía meteorológica se relaciona con un periodo de precipitaciones inferiores a las esperadas para una región. Sus consecuencias sobre pozos, nacientes, agricultura y abastecimiento dependen también de las características de cada cuenca y de la persistencia de las condiciones secas.
Por otra parte, las precipitaciones superiores al promedio no eliminan los riesgos relacionados con el agua. En Sarapiquí, Guápiles y otros sectores del Caribe, el exceso de humedad puede deteriorar los pastos, saturar los terrenos y afectar las captaciones utilizadas para abastecimiento.
La distribución desigual de las lluvias obliga a mantener respuestas diferenciadas: mientras unas comunidades necesitan administrar un recurso escaso, otras deben vigilar las crecidas y las posibles afectaciones en sus sistemas de suministro.
Ganadería, agricultura y pesca enfrentan condiciones adversas
La reducción de las lluvias en Guanacaste tiene consecuencias más allá del consumo doméstico.
La ganadería depende de la disponibilidad de agua y alimento para mantener sus animales. Cuando los pastos no se recuperan adecuadamente, los productores deben utilizar reservas o adquirir suplementos, una medida que puede incrementar sus costos de operación.
José Chaves Ballestero, director ejecutivo de la Federación de Cámaras de Ganaderos de Guanacaste, informó a La Nación sobre dificultades para alimentar los hatos y pérdidas de animales en distintos sectores de la provincia.
El dirigente también señaló una reducción de entre el 50% y el 70% en la producción de heno de medio año, así como decisiones de algunos ganaderos de disminuir sus hatos para enfrentar la falta de alimento.
Estas cifras corresponden a información sectorial atribuida al representante ganadero, no a un balance oficial de todas las fincas del país.
Para los productores, la preocupación incluye la posibilidad de llegar a la próxima estación seca con reservas insuficientes de agua y alimento. Las condiciones de los siguientes meses serán relevantes para determinar cuánto podrán recuperarse las fincas.
La agricultura también experimenta dificultades. La irregularidad de las precipitaciones puede alterar los calendarios de siembra y afectar el desarrollo de los cultivos. Las temperaturas elevadas y los problemas fitosanitarios añaden presión a productores que dependen de condiciones climáticas relativamente estables.
En el sector pesquero, representantes de Guanacaste han señalado cambios en la disponibilidad de especies comerciales asociados con las temperaturas del océano.
Martín Contreras, presidente de la Cámara de Pescadores de Guanacaste, explicó a La Nación que especies como el pargo y la cabrilla pueden alejarse de sus zonas habituales. Para las embarcaciones artesanales pequeñas, desplazarse mayores distancias supone una dificultad operativa.
En el Caribe y la zona norte, el problema productivo es diferente. El exceso de lluvia puede deteriorar los potreros, dificultar el tránsito del ganado y complicar el transporte de alimento e insumos.
Estas condiciones muestran que la afectación productiva no depende únicamente de la ausencia de lluvia. Tanto el déficit prolongado como la acumulación excesiva de agua pueden alterar la producción y los ingresos de las comunidades.
AyA y ESPH vigilan las fuentes ante una posible prolongación de El Niño
Los operadores de agua potable también mantienen seguimiento sobre sus fuentes de abastecimiento.
El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) identificó disminuciones en algunas captaciones y señaló que dispone de 33 acciones estratégicas contempladas para enfrentar el fenómeno, según información institucional recogida por La Nación.
El AyA obtiene agua de fuentes superficiales, subsuperficiales y subterráneas. La evolución del caudal en cada una de ellas puede determinar las medidas necesarias para sostener el suministro.
En Heredia, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) mantiene una alerta verde y monitorea sus sistemas para anticipar posibles dificultades.
La empresa opera acueductos en Heredia, San Isidro y San Rafael. Su capacidad de utilizar distintas fuentes le permite realizar maniobras cuando una captación aporta menos agua, aunque esa flexibilidad depende de la disponibilidad real del recurso.
La situación confirma que incrementar el almacenamiento no resuelve por sí solo un problema de abastecimiento. Un tanque de mayor capacidad puede ayudar a distribuir el agua durante determinados periodos, pero también necesita recibir suficiente caudal para mantenerse operativo.
En las ASADAS pequeñas, ampliar la infraestructura representa un desafío adicional debido a los costos de perforación, construcción de tanques, adquisición de terrenos y mantenimiento.
El IMN prevé menos lluvia en el Pacífico durante las próximas semanas
El escenario climático continuará bajo observación durante octubre.
En su pronóstico subestacional válido del 21 de septiembre al 18 de octubre de 2026, el IMN proyectó condiciones deficitarias de precipitación para el Pacífico, el Valle Central y la zona norte occidental.
El organismo relacionó parte de ese comportamiento con vientos alisios más intensos de lo habitual para la época, capaces de limitar la actividad lluviosa en la vertiente del Pacífico.
Para el Caribe y la zona norte, la perspectiva contemplaba condiciones lluviosas durante la segunda quincena de septiembre y una tendencia hacia valores normales al comenzar octubre.
Posteriormente, el IMN señaló la posibilidad de precipitaciones inferiores a lo habitual en distintas regiones del país, con mayor incertidumbre hacia el final del periodo analizado.
El pronóstico no significa que dejará de llover por completo. Pueden producirse aguaceros aislados y tormentas, incluso en regiones que acumulen menos precipitación de la esperada durante varias semanas.
En cuanto a la duración de El Niño, el boletín de septiembre del IMN, citado por Conaflu, identificó condiciones de intensidad muy fuerte. La perspectiva contemplaba que esa intensidad se mantuviera hasta enero de 2027, con una posible disminución posterior.
Se trata de una proyección sujeta a cambios. No debe interpretarse enero como una fecha confirmada de finalización del fenómeno ni como el momento en que se recuperarán automáticamente todas las fuentes de agua.
Cómo almacenar agua con seguridad durante los racionamientos
Ante las restricciones, las familias necesitan conocer los horarios de servicio y mantener una reserva adecuada para sus necesidades esenciales.
El Colegio de Químicos de Costa Rica advirtió sobre los riesgos de utilizar recipientes inapropiados o fuentes alternativas cuya calidad no haya sido comprobada.
La organización recomendó reservar el agua potable para beber, preparar alimentos y mantener la higiene personal. También aconsejó utilizar recipientes limpios, en buen estado y con tapa, protegidos del polvo, insectos, animales y sustancias químicas.
No deben emplearse recipientes que anteriormente hayan contenido combustibles, pinturas, solventes, pesticidas u otros productos capaces de contaminar el agua.
Es importante recordar que el aspecto transparente del agua no garantiza que sea apta para consumo humano. Cuando exista una advertencia de calidad o una interrupción relacionada con daños en la captación, las personas deben seguir las indicaciones del operador responsable.
Conaflu también recomendó a los acueductos comunales comunicar oportunamente las afectaciones al AyA, las municipalidades y los comités municipales de emergencia.
La información sobre pérdida de caudales, fuentes secas e interrupciones permite coordinar las necesidades de respuesta y determinar dónde se requiere apoyo.
Para los próximos meses, la evolución de las precipitaciones será determinante. Sin embargo, la recuperación del abastecimiento dependerá de las condiciones particulares de cada sistema, la disponibilidad de sus fuentes y las medidas que puedan implementar los operadores.
En Guanacaste, la atención continuará centrada en las comunidades que ya experimentan restricciones. En el Caribe y la zona norte, la vigilancia deberá considerar las consecuencias del exceso de precipitaciones.
El Niño mantiene así desafíos simultáneos para el país: proteger el acceso al agua potable y sostener las actividades productivas en regiones expuestas a condiciones climáticas muy diferentes.

COMMENTS