Suecia elige un nuevo Parlamento en una votación cerrada que puede llevar a Demócratas Suecos al Gobierno por primera vez.
ESTOCOLMO, SUECIA — Más de ocho millones de electores están llamados este domingo a renovar el Riksdag en una disputa estrecha entre el bloque de Ulf Kristersson y la oposición de Magdalena Andersson, con una novedad decisiva: Demócratas Suecos aspira por primera vez a ocupar ministerios.
Suecia celebra este 13 de septiembre sus elecciones parlamentarias con una incógnita que va más allá de cuál partido terminará primero: la composición del próximo Gobierno puede transformar en participación ministerial directa la influencia que Demócratas Suecos ha ejercido desde 2022 sobre el Ejecutivo de Ulf Kristersson.
Las urnas para elegir los 349 escaños del Riksdag permanecen abiertas de 08:00 a 20:00, hora local. La Autoridad Electoral registró 8.046.725 personas con derecho a votar en la elección parlamentaria, la primera vez que el padrón supera los ocho millones, entre ellas 483.182 electores que pueden participar por primera vez.
El último sondeo de Demoskop antes de la votación, publicado el 11 de septiembre y basado en 1.419 entrevistas realizadas entre el 7 y el 11, describió una elección “cerrada e incierta”, con reducción de la distancia entre bloques y recuperación de los socialdemócratas. La encuesta también situó a los Liberales por encima de la barrera parlamentaria, un detalle que puede resultar decisivo para la distribución de escaños.
El bloque que sostuvo a Kristersson ganó en 2022 por apenas tres escaños
La fragilidad de la mayoría saliente se entiende mejor al reconstruir la elección anterior. En 2022, los socialdemócratas fueron el partido más votado con 30,33% y 107 escaños. Demócratas Suecos obtuvo 20,54% y 73 diputados, por delante de los Moderados de Kristersson, que consiguieron 19,10% y 68.
Moderados, Demócratas Suecos, Demócrata Cristianos y Liberales sumaron entonces 176 escaños. Socialdemócratas, Partido de Izquierda, Partido del Centro y Verdes reunieron 173. Cálculo de la redacción basado en los resultados oficiales de Valmyndigheten: la diferencia entre ambos grupos fue de solo tres diputados.
Esa mayoría permitió a Kristersson convertirse en primer ministro, aunque Demócratas Suecos permaneció fuera del gabinete. La declaración gubernamental de octubre de 2022 estableció expresamente que el Ejecutivo estaría formado por Moderados, Demócrata Cristianos y Liberales, mientras Demócratas Suecos cooperaría en el Riksdag y dispondría de personal político en las oficinas gubernamentales.
La diferencia es central para comprender la elección de 2026: Demócratas Suecos ya influía en la agenda gubernamental, pero no tenía ministros.
Kristersson plantea ahora un Gobierno de cuatro partidos y Åkesson se declara listo para entrar
Durante esta campaña, los Moderados han presentado como alternativa a un Ejecutivo de izquierdas un Gobierno “azul y amarillo” integrado por cuatro partidos y con aspiración de mayoría parlamentaria. Esa fórmula incorpora al partido de Jimmie Åkesson al proyecto gubernamental, en lugar de mantenerlo únicamente como socio externo.
Demócratas Suecos, por su parte, afirma abiertamente que está más preparado que nunca para formar parte de un Gobierno sueco “por primera vez”. El partido atribuye al acuerdo de Tidö su influencia durante la legislatura en asuntos como inmigración, política penal y lucha contra las bandas criminales.
La posible entrada al gabinete tiene además una dimensión histórica. Una investigación sobre la historia del propio partido, encargada por Demócratas Suecos y presentada en 2025, documentó conexiones con movimientos extremistas, racistas y nazis durante sus primeros años, particularmente entre 1988 y 1995. El historiador responsable sostuvo que esos vínculos podían acreditarse en varios niveles; dirigentes del partido reaccionaron públicamente al estudio y Åkesson pidió disculpas a la comunidad judía sueca.
El salto de socio parlamentario a integrante formal del gabinete sería, por tanto, el cambio institucional más claro que produciría una nueva mayoría del bloque gobernante.
Andersson plantea la elección en sentido contrario. El programa presentado por los socialdemócratas el 1 de septiembre busca un Gobierno encabezado por ella y centra sus propuestas en crecimiento económico, pensiones, sanidad, educación y seguridad. Al mismo tiempo, el partido promete mantener una política migratoria restrictiva, endurecer sanciones contra determinados delitos y asumir un compromiso de 50 años para reforzar la defensa.
Ese programa muestra que la competencia no reproduce una división simple entre dos modelos completamente opuestos: existen diferencias sustanciales sobre Gobierno, bienestar, economía y el papel de Demócratas Suecos, pero también aproximaciones en áreas como migración, seguridad y fortalecimiento militar.
La barrera del 4% puede decidir cuántos escaños conserva cada bloque
Suecia utiliza un sistema proporcional, pero para participar normalmente en la distribución nacional de escaños un partido debe alcanzar al menos el 4% de los votos. Existe una excepción para formaciones que logren al menos 12% en una circunscripción, aunque esos votos solo dan acceso al reparto correspondiente a esa circunscripción. El Parlamento dispone de 310 escaños permanentes y 39 de ajuste.
La regla convierte a los Liberales en una de las piezas más sensibles del escrutinio. En 2022 obtuvieron 4,61%, apenas 0,61 puntos por encima del umbral, pero esos votos produjeron 16 escaños que resultaron indispensables para la mayoría de 176 diputados.
Demoskop indicó en su última medición que el partido estaba nuevamente por encima del límite, pero calificó el conjunto de la elección como incierto. Un movimiento relativamente pequeño alrededor del 4% puede modificar de manera desproporcionada el reparto final porque determina si los votos de una formación participan o no en la asignación nacional de mandatos.
Eso explica por qué conocer cuál partido termina primero no basta para anticipar quién gobernará.
Más de tres millones votaron antes del 10 de septiembre y el conteo comienza a las 20:00
La participación anticipada ha sido elevada. Hasta el 10 de septiembre, la Autoridad Electoral había registrado 3.012.750 votos adelantados, una cifra todavía preliminar y 21% superior a la observada en el mismo momento del proceso de 2022.
El organismo también informó antes de la jornada sobre errores de registro relacionados con votos anticipados. Tras revisar incidencias junto con los municipios, identificó personas que habían votado en localidades de 50 municipios y continuaba investigando irregularidades de registro en 13. En 227 municipios había descartado afectaciones. Para los electores que acudieron a determinadas instalaciones en fechas y horas específicas, la recomendación oficial fue volver a votar en su centro asignado este domingo para garantizar que su sufragio pudiera contabilizarse.
El dato debe interpretarse con precisión: la Autoridad Electoral habló de errores de registro bajo revisión, no de una conclusión oficial sobre manipulación del resultado.
Una vez que las urnas cierren a las 20:00 comenzará el conteo preliminar. Suecia realiza el escrutinio manualmente y las papeletas se cuentan varias veces. El recuento definitivo de las administraciones provinciales empezará el lunes 14 y el resultado final del Riksdag se espera aproximadamente una semana después de la votación.
Una victoria de Andersson no la convierte automáticamente en primera ministra
El sistema sueco separa el resultado electoral de la formación del Gobierno. Los ciudadanos eligen el Parlamento y es el Riksdag el que determina quién puede ejercer como primer ministro.
Si Kristersson considera que conserva suficiente respaldo puede permanecer inicialmente en el cargo. El nuevo Parlamento debe votar sobre el primer ministro y una candidatura sobrevive siempre que no reúna una mayoría absoluta —175 de los 349 diputados— en contra. Si Kristersson opta por dimitir, el presidente del Riksdag inicia consultas con los líderes y propone un candidato.
La primera votación posible sobre el primer ministro está prevista para el 29 de septiembre. Si una propuesta es rechazada, el presidente puede intentarlo de nuevo; después de cuatro propuestas fallidas tendría que convocarse una elección extraordinaria dentro de tres meses.
Por eso, incluso un resultado que coloque a los partidos opositores por delante puede abrir una fase de negociación. Andersson necesita no solo una ventaja electoral, sino una combinación parlamentaria capaz de permitir su investidura.
El nuevo Gobierno dirigirá a un miembro reciente de la OTAN, pero la adhesión no está en disputa
Suecia ingresó formalmente en la OTAN el 7 de marzo de 2024 y se convirtió en el miembro número 32 de la Alianza. La elección de 2026 es la primera parlamentaria sueca desde esa incorporación.
El resultado importa para definir quién administrará la política exterior, militar y europea de uno de los integrantes más recientes de la organización, pero la información disponible no respalda presentar la pertenencia a la OTAN como una cuestión en juego en estas urnas.
Los socialdemócratas prometen un compromiso de medio siglo para fortalecer la defensa. Åkesson, por su parte, afirmó este año durante un debate oficial en el Riksdag que la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN había profundizado la cooperación defensiva europea y expresó su respaldo a ese nuevo marco, aunque rechazó convertir a la Unión Europea en una unión de defensa.
La repercusión internacional de la elección reside, por tanto, más en qué fuerzas ocuparán el gabinete, cómo se repartirán las responsabilidades gubernamentales y qué prioridades fijarán dentro de la UE y la OTAN que en una eventual reversión de la adhesión sueca a la Alianza.
Con una mayoría que en 2022 dependió de tres escaños, un partido liberal moviéndose alrededor del umbral del 4% y Demócratas Suecos dispuesto a pasar de socio externo a integrante del Ejecutivo, la clave de este domingo será el reparto de los 349 mandatos. El primer resultado será preliminar; la composición efectiva del próximo Gobierno puede tardar más en resolverse.

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