La economía creció 2,5% interanual en julio, frenada por manufactura y cierres en zonas francas, según el Banco Central.
SAN JOSÉ, COSTA RICA — La economía costarricense creció 2,5% interanual en julio, pero perdió velocidad por la moderación de la manufactura bajo regímenes especiales, donde el Banco Central identificó el efecto de cierres de operaciones electrónicas y una elevada base de comparación en dispositivos médicos.
La economía costarricense siguió creciendo en julio de 2026, pero lo hizo a un ritmo sustancialmente menor al observado un año antes. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) aumentó 2,5% interanual, y el principal freno provino de la manufactura de empresas acogidas a regímenes especiales, entre ellas compañías de zonas francas.El Banco Central de Costa Rica (BCCR) atribuyó esa moderación a dos factores que se superponen: una base de comparación especialmente alta en la industria de dispositivos médicos durante 2025 y el cese de operaciones de empresas dedicadas a la fabricación de componentes y tableros electrónicos, proceso que comenzó a reflejarse desde el último trimestre del año pasado.
El dato confirma una tendencia que el propio Banco ya había advertido en julio. En su Informe de Política Monetaria, la institución señaló que el crecimiento de la actividad económica había empezado a desacelerarse por la moderación de la manufactura de los regímenes especiales. El PIB del segundo trimestre creció 3,4%, por debajo del 4,0% del trimestre previo y del 4,6% registrado un año antes.
Regímenes especiales crecieron apenas 1,4% después del fuerte impulso de 2025
La mayor diferencia se observa al separar la economía según régimen productivo.
Las empresas de regímenes especiales crecieron 1,4% interanual en julio, mientras que las compañías del régimen definitivo avanzaron 3,4%. El contraste es importante porque un año antes las zonas francas y otros regímenes especiales habían tenido un crecimiento extraordinariamente fuerte.
Según el informe divulgado por el BCCR, el dinamismo de esos regímenes cayó con fuerza respecto de julio de 2025. Parte de la diferencia se explica por los dispositivos médicos: su fabricación aumentó apenas 1,8% en julio de 2026, después de haber crecido 41,5% en el mismo mes del año anterior.
Ese fenómeno se conoce como efecto base. Cuando una actividad registra un salto excepcional en un periodo, resulta más difícil repetir al año siguiente una tasa de crecimiento igualmente elevada, aunque el nivel absoluto de producción continúe siendo importante.
El dato de 2025 ayuda a dimensionarlo. En julio del año pasado, el Banco Central reportó un aumento particularmente fuerte de la producción de empresas bajo regímenes especiales, impulsado en buena medida por las exportaciones de implementos médicos.
Cierres en electrónica ya aparecen en la producción industrial
El otro componente del freno sí corresponde a una reducción efectiva de actividad.
El Banco Central señaló que el cese de operaciones de empresas fabricantes de componentes y tableros electrónicos, iniciado durante el último trimestre de 2025, incidió negativamente en los resultados manufactureros de julio.
La manufactura de los regímenes especiales cayó 0,7% interanual. Dentro de ese grupo, la producción de productos metálicos disminuyó 47,9%, resultado que el reporte relaciona principalmente con una menor fabricación de componentes y tableros electrónicos.
En el conjunto de toda la economía, la manufactura retrocedió 0,6% y desaceleró 10,2 puntos porcentuales frente a julio del año anterior.
Uno de los antecedentes más claros es Qorvo, firma estadounidense especializada en semiconductores y sistemas de radiofrecuencia. La empresa anunció en 2025 el cierre de su planta costarricense y la consolidación de esas operaciones en Asia.
Un registro oficial de La Gaceta confirma que Qorvo Costa Rica estaba autorizada bajo el régimen de zona franca para actividades de fabricación de componentes y tableros electrónicos, incluyendo dispositivos y módulos de radiofrecuencia.
Ese vínculo permite contextualizar el tipo de actividad al que se refiere el Banco Central, aunque el informe del IMAE no individualiza públicamente a cada empresa responsable de la caída.
Intel y Qorvo anunciaron traslados de manufactura hacia Asia
El deterioro de esa rama productiva ocurre después de dos anuncios relevantes realizados en julio de 2025.
Intel comunicó el cese paulatino de sus operaciones de ensamblaje y prueba de microprocesadores en Costa Rica para trasladarlas a Malasia y Vietnam, mientras Qorvo anunció el cierre de su planta y la consolidación de sus operaciones manufactureras en Asia.
Las decisiones fueron corporativas y respondieron a reestructuraciones globales, por lo que no sería preciso atribuirlas exclusivamente a condiciones internas de Costa Rica. En el caso de Qorvo, los reportes de 2025 señalaron explícitamente una estrategia para reducir costos e intensidad de capital.
Lo que sí empieza a observarse ahora es el efecto estadístico y productivo de la desaparición o reducción de determinadas operaciones manufactureras dentro del IMAE.
Esa diferencia es relevante: el cierre de una empresa puede anunciarse meses antes, pero su impacto sobre los indicadores económicos aparece conforme la producción disminuye o desaparece de la base mensual.
Construcción y servicios amortiguaron la desaceleración
El freno manufacturero no fue generalizado a toda la economía.
La construcción, los servicios profesionales y administrativos, la enseñanza, la salud y las actividades inmobiliarias explicaron conjuntamente 60,3% del incremento de la producción en julio, de acuerdo con la desagregación del IMAE.
La construcción fue una de las actividades con mejor desempeño, con un crecimiento interanual de 8,3%. La construcción privada aumentó 7,5%, impulsada por proyectos residenciales, edificios comerciales, naves industriales, plazas comerciales y estacionamientos.
Las obras públicas crecieron 11,7%, favorecidas por proyectos de reconstrucción, trabajos en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría y obras de acueductos y alcantarillados.
Los servicios avanzaron 3,5% y el comercio aumentó 2,7%, lo que permitió compensar parcialmente el retroceso de la industria manufacturera.
Esta composición explica por qué la economía costarricense no se encuentra en contracción: el IMAE sigue creciendo, pero el ritmo agregado es menor porque uno de los motores más dinámicos de años recientes perdió fuerza.
El régimen definitivo aceleró pese a la debilidad de su manufactura
Las empresas fuera de los regímenes especiales mostraron un comportamiento distinto.
El régimen definitivo creció 3,4% interanual, y su ritmo fue superior al de un año antes. Entre los factores que contribuyeron estuvieron la construcción residencial privada, las obras públicas, los servicios de enseñanza y salud y el comercio.
Sin embargo, tampoco toda la producción local tuvo buenos resultados.
La manufactura del régimen definitivo cayó 0,4%, con reducciones en productos de panadería, carne de pollo, frutas en conserva, harina de trigo y arroz. La fabricación de productos metálicos fue una excepción, con un crecimiento de 14,8% asociado a exportaciones de conductores eléctricos de cobre.
La actividad agropecuaria apenas creció 0,3%. La piña, las raíces y tubérculos y el banano compensaron parcialmente caídas en café, naranja, otras frutas, nueces y oleaginosas.
El BCCR cree que el IMAE podría estar cerca de un punto de inflexión
Pese al menor crecimiento, el Banco Central considera que parte de la desaceleración tiene componentes temporales.
La institución prevé que el fuerte efecto base de 2025 pierda peso conforme avance el calendario y que la incidencia estadística de los cierres empresariales deje de profundizarse una vez completado el ajuste. Por esa razón, el informe plantea que el indicador podría haber alcanzado un punto de inflexión y que el crecimiento podría recuperarse durante el último trimestre de 2026.
No se trata, sin embargo, de una garantía de aceleración.
En julio, el propio BCCR redujo de 3,5% a 3,4% su previsión de crecimiento económico para 2026 y proyectó una expansión de 3,5% para 2027. La entidad justificó esa revisión, entre otros factores, por la desaceleración de la actividad y un escenario internacional de elevada incertidumbre.
El Banco también redujo en julio su Tasa de Política Monetaria en 25 puntos base hasta 3,00% anual, señalando que la actividad económica mostraba una pérdida de dinamismo tanto en regímenes especiales como en el definitivo.
Western Union es un ajuste reciente, pero no explica el IMAE de julio
El anuncio más reciente de una multinacional corresponde a Western Union, que comunicó esta semana que reducirá gradualmente el tamaño de su Centro de Operaciones en Costa Rica durante los próximos 12 meses.
La empresa indicó que algunas funciones serán trasladadas a Guatemala, Lituania y Filipinas, mientras otras permanecerán en Costa Rica. La transición se realizará por etapas y la mayor parte debería completarse hacia mediados de 2027.
Ese anuncio no debe mezclarse con las causas del IMAE de julio.
El dato del Banco Central corresponde a producción registrada antes de que Western Union anunciara su reorganización en septiembre. Además, la compañía pertenece principalmente al sector de servicios, mientras que el factor de cierre que el BCCR destaca en julio está relacionado con manufactura electrónica.
Western Union sí constituye un antecedente reciente de reducción de operaciones empresariales en Costa Rica, pero su eventual impacto sobre empleo y actividad económica solo podrá evaluarse conforme se ejecute el proceso.
La desaceleración no significa que la economía esté cayendo
La lectura del IMAE requiere una precisión fundamental.
Un crecimiento interanual de 2,5% significa que la producción de bienes y servicios fue mayor que en julio del año anterior. Por tanto, la economía no se contrajo en términos interanuales; lo que ocurrió fue una desaceleración del ritmo de expansión.
El indicador de tendencia-ciclo publicado por el Banco Central también muestra que el nivel del IMAE alcanzó 119,3 puntos en julio de 2026, frente a 119,0 el mes previo.
La diferencia entre “caída” y “desaceleración” resulta clave para interpretar correctamente el dato: la producción todavía aumenta, pero lo hace menos rápido.
El desafío para los próximos meses será determinar si la menor contribución de las zonas francas se estabiliza, como prevé el Banco Central, y si la construcción, los servicios y la demanda interna mantienen suficiente impulso para sostener una recuperación del crecimiento hacia finales de año.

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