El paso de Rafah reabrió con cupos limitados para civiles de Gaza, en medio de una tregua frágil y sin permitir aún el ingreso directo de ayuda.
La reapertura limitada del paso de Rafah permite salidas controladas de Gaza hacia Egipto, mientras el alto el fuego sigue siendo frágil y con víctimas.

El paso de Rafah reabrió de forma limitada para residentes de Gaza, permitiendo salidas y retornos bajo estrictas condiciones de seguridad.
RAFAH, Territorios Palestinos.— El paso fronterizo de Rafah, entre la Franja de Gaza y Egipto, reabrió este lunes en ambas direcciones para residentes palestinos bajo condiciones estrictas, tras permanecer cerrado desde 2024. La medida introduce un alivio limitado en un contexto marcado por un alto el fuego inestable y recientes episodios de violencia. Aunque el cruce devuelve una esperanza mínima a enfermos, heridos y familias separadas, su alcance es reducido y no incluye, por ahora, el ingreso de ayuda humanitaria directa a Gaza.
Una reapertura limitada tras meses de cierre casi total
El paso de Rafah es el único vínculo de Gaza con el exterior que no depende de Israel. Permaneció cerrado desde mayo de 2024, cuando el ejército israelí tomó control del lado palestino del cruce, con apenas una reapertura breve a inicios de 2025. Este lunes, autoridades israelíes confirmaron su apertura para residentes en ambas direcciones, condicionada a autorizaciones de seguridad previas y bajo supervisión internacional.
Funcionarios egipcios informaron que 150 personas podrán salir de Gaza durante la jornada y otras 50 ingresar desde Egipto. La cifra ilustra el carácter excepcional y controlado del paso: no se trata de una apertura plena, sino de un mecanismo selectivo enfocado en casos humanitarios y retornos previamente autorizados. Para miles de personas que aguardan tratamiento médico o la reunificación familiar, el anuncio supone una ventana estrecha, pero significativa.
La tregua frágil y los riesgos persistentes sobre el terreno
La reapertura ocurre en medio de un alto el fuego que continúa siendo precario. Según la Defensa Civil de Gaza, bombardeos israelíes del fin de semana causaron decenas de muertos. El ejército israelí afirmó haber atacado a combatientes palestinos que emergían de un túnel en Rafah. Estos episodios subrayan que, pese a los acuerdos de cese de hostilidades, la situación de seguridad sigue siendo volátil, especialmente en el sur del enclave.
El propio acceso al cruce plantea riesgos. El puesto fronterizo se ubica en un sector donde persiste presencia militar israelí, lo que genera temores entre quienes deben desplazarse desde zonas como Jan Yunis. La incertidumbre logística y de seguridad condiciona la capacidad real de los civiles para beneficiarse de la reapertura, aun cuando cuenten con permisos.
Enfermos y heridos, los principales beneficiarios inmediatos
Entre los primeros autorizados figura Mahmud, un palestino de 38 años que padece leucemia. “En Gaza no hay tratamiento, no hay vida”, dijo al recibir el permiso para atenderse en Egipto. Su testimonio refleja la urgencia sanitaria en el enclave, donde hospitales operan al límite y escasean insumos y medicamentos especializados.
El director del hospital Al Shifa, Mohamed Abu Salmiya, estimó que en Gaza hay 20.000 pacientes, incluidos 4.500 niños, que requieren atención urgente. La reapertura de Rafah permite aliviar casos puntuales, pero no resuelve la crisis estructural del sistema de salud local, afectado por daños a la infraestructura y restricciones de suministro.
Retornos familiares y el peso emocional del cruce
No todos los movimientos serán salidas. Para familias separadas desde 2024, Rafah simboliza el reencuentro. Abdel Rahim Mohamed, residente en Jan Yunis, espera el regreso de su madre, de 63 años, quien viajó a Egipto en marzo de 2024 para tratar un cáncer de mama. “Es un día de alegría”, dijo, aunque teme no lograr llegar al cruce por la situación de seguridad.
Las autoridades palestinas en El Cairo informaron que quienes regresen a Gaza deberán cumplir reglas estrictas: equipaje limitado, sin objetos metálicos ni electrónicos, y con cantidades controladas de medicamentos. Estas condiciones buscan reducir riesgos de seguridad, pero también limitan lo que las familias pueden llevar a un territorio con escasez generalizada.
Supervisión internacional y coordinación regional
La reapertura se produjo tras la llegada de la misión europea EUBAM Rafah, encargada de la vigilancia y coordinación técnica del cruce. Israel condicionó el tránsito a autorizaciones de seguridad en coordinación con Egipto y bajo supervisión europea, un esquema que pretende equilibrar consideraciones humanitarias con controles de seguridad.
Organismos de la ONU y ONG humanitarias habían reclamado insistentemente la apertura de Rafah. Sin embargo, la frontera permanece cerrada a la entrada de ayuda internacional directa. Por ahora, los suministros procedentes de Egipto ingresan a Gaza a través del cruce israelí de Kerem Shalom, a pocos kilómetros, lo que mantiene la dependencia logística y los cuellos de botella.
Preparativos sanitarios en Egipto ante un flujo acotado
En el lado egipcio, los servicios de salud se declararon en estado de preparación. El medio estatal AlQahera News reportó la movilización de 150 hospitales, 300 ambulancias, 12.000 médicos y 30 equipos de emergencia para recibir a enfermos y heridos procedentes de Gaza. Esta capacidad refleja una respuesta anticipatoria ante un flujo que, aunque limitado en número, presenta alta complejidad clínica.
La coordinación sanitaria transfronteriza es clave para garantizar continuidad de tratamientos y traslados seguros. Aun así, la magnitud de las necesidades supera con creces las plazas disponibles en cada jornada de cruce, lo que obliga a priorizaciones difíciles.
Educación, movilidad y expectativas a mediano plazo
Para jóvenes como Asma Al Arqan, estudiante palestina, la reapertura representa algo más que una salida médica: “un futuro mejor” que podría permitir continuar estudios en el extranjero. Estas aspiraciones evidencian el impacto de la movilidad en educación, empleo y reconstrucción del capital humano, severamente afectado por el conflicto.
A mediano plazo, la apertura parcial podría facilitar intercambios académicos o laborales selectivos, siempre que se mantengan los mecanismos de autorización y seguridad. No obstante, cualquier ampliación dependerá de la estabilidad del alto el fuego y de acuerdos políticos más amplios.
Planes políticos y escenarios condicionados
La reapertura total de Rafah figura en el plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin a la guerra iniciada el 7 de octubre de 2023 tras el ataque de Hamás en Israel. En ese marco, se prevé que, en una fecha aún no precisada, puedan ingresar a Gaza 15 miembros del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), encargado de gestionar el territorio durante un período transitorio bajo una “Junta de Paz”.
Estos escenarios siguen siendo hipótesis sujetas a verificación y negociación. Por ahora, lo confirmado es una apertura restringida, con controles estrictos y sin un calendario claro para la normalización del tránsito ni para el ingreso directo de ayuda humanitaria.
Por Daniel Rojas | CRN Hoy | Rafah, Territorios Palestinos
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